Historia de la revista

Breve reseña histórica de los
Anales de la Facultad de Medicina

La principal preocupación de las autoridades de la Facultad de Medicina a principios del siglo XX era la dificultad de espacio en el viejo local de la calle Sarandí. Luego de intensas gestiones se logró la aprobación de la ley de construcción de la nueva Facultad. En 1904 se colocó la piedra fundamental y en 1910 se culminaron las obras edilicias.

Una vez inaugurado el nuevo edificio en la avenida Gral. Flores, ya sin la presión de tener que solucionar un problema práctico, y comenzado a dictar en él las clases en 1911, comenzó un período de intenso desarrollo de la Facultad de Medicina. Conducida por los decanos Manuel Quintela y Américo Ricaldoni, rápidamente alcanzó los primeros planos de la medicina de América Latina.

Uno de los hitos que marcaron ese desarrollo fue la creación de los Anales de la Facultad de Medicina. Existía, desde 1898, una excelente publicación periódica médica, la Revista Médica del Uruguay , pero la Facultad consideró que, sin intentar invadir el espacio que había ganado esa revista, era necesaria una nueva publicación que reflejara la actividad de todos los sectores de la Facultad, permitiera el intercambio de conocimientos entre las distintas cátedras, contribuyera a la formación cultural del alumnado y ofreciera información sobre todas las actividades de la Facultad.

Manuel Quintela fue designado Decano para el período 1909-1912 y re-electo para el período 1912-1915. Este período de seis años constituye el primer decanato de Quintela, ya que volvió a ser Decano entre 1921 y 1927. Durante su primer decanato, en 1913, Quintela presentó un proyecto de creación de una revista editada por la Facultad, que sería el órgano oficial de la misma. Si bien el Consejo aprobó el proyecto, se debió postergar la ejecución de la idea, por falta de recursos materiales. En 1915, siendo decano Américo Ricaldoni, se retomó la iniciativa y se designó una comisión integrada por dos consejeros, los doctores José Scoseria y Alberto Vázquez Barriere, que se encargó de elaborar un proyecto definitivo, por el cual la dirección de los Anales quedaba a cargo del decano, y se designaban secretarios de redacción a los doctores Arnoldo Berta y Domingo Prat. En el momento de aprobación del proyecto por el Consejo, Américo Ricaldoni expresaba lo siguiente, adelantando la política de integración que llevaría a cabo en el resto de sus dos períodos como decano: “Por mi parte propongo, además, que a manera de anexo se publique con ella una Página de los estudiantes, destinada a recoger las observaciones o reflexiones que los alumnos de nuestra Facultad quisieren hacer sobre cuanto tiene relación con los planes de estudios, métodos de enseñanza, movimientos de las clases y laboratorios, etc., etc., es decir sobre cuanto tiene relación con la vida misma de la Facultad. En esa Página, los estudiantes expondrían no solo las opiniones propias, sino también las de los profesores o cualesquiera otra autoridad técnica o universitaria que hubiesen tenido interés en consultar”.

El primer número de Anales vio la luz en 1916. Consta de dos partes: en la primera, denominada “Memorias, lecciones y conferencias” aparecen los aportes científicos, y en la segunda, el “Suplemento de los Anales de la Facultad de Medicina” , se detallan la actividad académica, administrativa y cultural desarrollada por la Facultad. Ese año se publicaron seis números, con sus respectivos suplementos, que fueron encuadernados como el volumen 1 correspondiente a 1916. De ahí en adelante se fueron publicando un volumen por año hasta el volumen 51, del año 1966, luego de lo cual dejó de aparecer por carencia de recursos económicos.

Esta primera época de los Anales fue un período brillante para la bibliografía médica nacional, en la que autores nacionales y extranjeros pudieron acceder a la difusión de sus experiencias y en la que la Facultad de Medicina pudo registrar sus actividades, resoluciones, homenajes y visitantes del exterior. Para dar una idea de la importancia de la revista, basta recordar que entre las autoridades médicas extranjeras que publicaron trabajos en Anales en los primeros años de vida se encuentran Joseph Babinski, Raoul Bensaude, Emile Boix, Jules Case, Anatole Chauffard, Aloysio de Castro, Rodolfo Erausquin, Jules Froment, Georgos Guenaux, Helme, Rodolfo Kraus, Pierre Lereboullet, René Lutembacher, Achille L. Martinet, P. Ranque, Angel Roffo, Henri Louis Roger, M. Senez, Louis Henri Vaquez y Ferdinand Widal.

En cuanto a la producción científica médica nacional, en sus 50 años de vida la revista acogió en sus páginas todos los avances médicos ocurridos en nuestro país. En el primer número, por ejemplo, apareció la excelente monografía de Américo Ricaldoni y Arnoldo Berta sobre la disentería amebiana en el Uruguay, en la que se describe en 160 páginas, la aparición en nuestro medio de esta afección, con más de 60 casos registrados, poniendo al día las pruebas diagnósticas y la terapéutica para la enfermedad. También en ese número se puede leer la minuciosa tesis de Domingo Prat sobre úlceras gástricas y duodenales, tema de fundamental importancia en la época. La lista de autores uruguayos en el primer número de Anales se completa con: Miguel Becerro de Bengoa, Carlos Butler, Carlos Carlevaro, Justo González, Lorenzo Mérola, Alfredo Navarro, Prudencio de Pena, Juan Pou y Orfila, Juan Rómulo Silva, Vicente Rubino, Luis Surraco y Alberto Vázquez Barriere.

También fueron publicadas en ese primer número, pero en el Suplemento, diversas conferencias literario-musicales, entre las que deben destacarse “La generación romántica y su héroe” del poeta Raúl Montero Bustamante; “Mozart” y “Shakespeare” , del embajador de Brasil en nuestro país Cyro de Azevedo; “Metchnikoff” de Héctor Rossello; “El médico en la sociedad” de Francisco Soca; “Responsabilidad profesional, moral y social en ginecotocología” de Augusto Turenne; “El médico de campaña como factor de cultura” de Santín Carlos Rossi y “La evolución de la cirugía a través del tiempo” de Alfredo Navarro.

La publicación de Anales constituyó un éxito en el ambiente médico local, pasando a ser en poco tiempo la publicación médica más importante del país, en especial luego del cierre de la Revista Médica del Uruguay en 1932. Con el tiempo, se fueron sucediendo directores y redactores, procurando mantener el mismo elevado nivel de calidad. En 1966, debido a falta de recursos económicos, Anales dejó de aparecer. En 1978 reapareció durante la intervención de la Universidad por la dictadura, pero su vida fue breve, solo se editaron 4 volúmenes, hasta el año 1981. Desde entonces y hasta el presente se ha mantenido en silencio.

Aspiramos que la nueva etapa que se inicia hoy sea tan duradera y tan fructífera como la primera. Ello dependerá del apoyo que recibamos de parte de los docentes e investigadores de nuestro medio. 

Eduardo Wilson



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